Así creemos que es estar enamorados,

y por el dolor que nos ha causado le tenemos miedo a nuevamente acercarnos a este sentimiento.
VI
Ven desnuda a mi cariño, ven y envuélveme en ti dame de tu pecho el calor que mi boca busca y de tus caderas ese dulce embriagador el sudor de tu silueta empapando mi cintura y tu beso ardiente que me hará vivir. Resucitaré así nuevamente Pues muerto estoy al amor de la carne Y solo en ti quiero saciarme Y derramar mi vida tan solo por tu amor.
VII
Cuánto tiempo sin tenerte, cuántos siglos sin hablarte bella mía estoy sintiendo como un alma se desgarra cual vieja tela enmohecida al tiempo y en mi mente se evaporan las ideas y mi aliento se corta en seco vivo solo a la sombra de tu recuerdo dulce amada, vuelve a mi, dame luz con tu claro brillo y en tu presencia, encuentra en mi el vestigio que el naufragio de la soledad me ha clavado Sabías así que siempre he sido tu amante secreto y profundo, Fanático entero entregado a tu adoración Porque siempre te amé Aún antes de darme cuenta que nací amándote Y es que solo por ello vivo.
VIII
Prisionero en tu recuerdo La memoria de tu amor me atrapa Como mariposa en suave cendal, Y no hay cadenas que me aten Ni herrajes que me líen a tu amor Mas el solo chispazo que grabó tu beso en mi alma Cual rayo que grava profunda huella en dura roca Dejó en mi un refugio, una celda de esperanza Donde aguardo tu regreso Bien amada, dulce amada ¿Liberas tú a este pobre preso?...
IX
Cuando tu sonrisa, la vida toda sonría Y en su dulce trino, angelical campana, me despiertas amor mío Y se hace luz y brillo blanco, donde negra oscuridad había Se rompe el silencio y tu hermoso canto feliz y sincero me llena la vida Me devuelve la risa Y se corta el suspiro Gemido de dolor vacío De guitarra triste que añora su melodía Tu sonrisa amor, me devuelve la alegría.
X
Acostúmbrate a mi amor, venada mía Flor salvaje tú, que en dura roca echaste raíces Y al duro acero que a mi alma cubría, Con tu amor fundiste y de inmundicia limpiaste Acostúmbrate a este amor, egoísta: Porque solo para mí te quiero; sereno: pues después de la tormenta de pasión, permanece un mar inmenso lleno de mi amor por ti; humano: pues me entrego a ti, cada día y cada instante para lograr culminar mi vida con mis sueños y verdades, frustraciones y mentiras. Acostúmbrate mi amor, a sentirme en la mañana Al calor del medio día y al final, ya por la noche, aún estará mi amor, adorándote ese día.
XI
Este invierno siempre llueve Llueve sol y llueve luna Y en las calles solo sombra Solo altiva se levanta la cruda indiferencia de la gente Y tu ausencia se marca más aún, El cielo se cae con el agua a cuestas Y su sonido es más evidente y fuerte, como en una casa vacía donde se oye el palpitar de una rosa, Me envuelve el sonido de tu ausencia, Y llueve, llueve el tiempo y crece un mar, Navego solo, te busco a ti. Llueve invierno y mi alma va sintiendo frío Añorando luz. Te amo así XXXX mía Entre el sol y entre la lluvia, por la tierra y entre la gente Te amo más, siempre más...
XII
Ya entrada la tarde te sigo amando, bella mía Con el cansancio del tiempo y de los días mundanos Mientras todo se corrompe alrededor mío Y las risas se tornan en crudas muecas hipócritas Y entre todo aquel lodo de malicia y envidia: Se levanta este amor, puro e intenso Cual luz blanca que rompe una noche de tormenta Para salvar un barco que se hunde y gime entre las olas Amor blanco y transparente que lleva grabado tu nombre junto al mío Amor que no lleva tiempo Amor que no conoce fronteras Que arde, que quema Que hiere la presencia de un profano al amor Y que me sacude en vendaval recordándome no nombre Que significa AMOR
XIII
Son la envidia de la tierra fresca Tus cabellos pardos Son codicia del mezquino viento Que al querer mecerlos, arrebata de ellos la armonía pura Del movimiento eterno, De la fresca vida Y el olor que evoca siempre tu presencia Y ni el sauce puede imitar siquiera ese dulce vaivén Que me quita el sueño y que extraño tanto por ser tan tuyo Ni aún la rosa blanca podrá siquiera tener fragancia Tan suave y dulce como lo es la tuya Olor a vida, olor a carne, a amor sincero Que me despierta el alma Solo un gemido doy pues, ¡Cómo duele el tiempo en que no estas tú!
X IV
Mi vida la arrancaría si tú así lo pidieses Y mi muerte sería dulce si con un beso tuyo partiese. Amada mía, mujer de mi adoración Yo no le temo a la muerte si tu estás a mi lado Pero le tengo pavor a la vida, Si tu presencia me faltase. Mi alma se unió a la tuya, una tarde de pasión Y al momento fuimos uno, nunca mas seremos dos. Somos uno en carne, somos uno en vida Somos uno en sexo y por eso le pido a Dios Que nos bendiga para tenernos uno al otro Siempre en uno y en amor Soy y existo por ti XXXX
X V
Todo cuesta en esta vida Y se padece mucho por muy poco Lo material y fatuo es fácil dar; Mas un sentimiento, por su esencia misma, es volátil, delicado y no puede ser tocado por las duras manos de la materia. ¡Qué dichoso soy!, ¡Cuán feliz me hace!, Saber que tengo tu amor, tan solo a cambio del mío Qué hermosa ecuación en que dar y dar no cuesta nada Aunque a veces duele tanto, mas amar no pueden todos Y sentir lo que sentimos, solo un par de afortunados peden tenerlo Tu y yo somos aquellos que se aman sin condiciones, sin pedir nada y dándolo todo. Par de amantes que se aman, que se cuidan y se sienten en carne viva, como si fueran uno solo.

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