Duele más la espina cuando te la sacas
Es muy cierto que cuando intentas sacarte una espina, puede doler mucho, pero es necesario porque de no hacerlo, ésta penetra más profundo, y quién sabe hasta donde puede llegar, cierto tipo de pez, la raya, cuando te clava su espina, viene con un premio adicional, este es su ponzoña, que puede llegar a matarte y no puedes nomas tirar de la espina para quitártela pues al tener pequeños dientes como punta de lanza que te desgarran la piel y provocan que la ponzoña se riegue, haciendo de esto algo muy doloroso y peligroso a la vez. En la vida real es necesario hacer una pequeña cirugía para extirpar la espina, pero que hacer cuando llevas una espina de este tipo clavada en tu corazón
Es por ello que de a poco saco estos recuerdos de mi, para olvidar que alguna vez sentí algo tan profundo pero es necesario que salga pues como ponzoña, puede llegar a envenenar el alma, y yo quiero salvar la mía.
Insisto, no soy poeta ni pretendo serlo, pero siento que necesito que estas letras fluyan hacia afuera para limpiar mi sistema de una vez.
XVI
Amarte más no puedo, pues no me da la vida
Y no se cómo hacerlo, sin embargo a cada instante
Te amo mas.
¿Cómo es esto?, es quizás un milagro,
O el fruto de un hechizo
O talvez es mi destino,
hermosa condena a una prisión sin cadenas ni barrotes.
Mientras tu estés en mi, yo viviré en ti,
y seremos el uno al otro, dueños y esclavos al mismo tiempo
de mi vida,
Amada mía, ¿Cómo puede ser esto?
XVII
Quiero que llegue a mi alcoba el verano tórrido y cansado
Y nos encuentre dormidos, abrazados.
Que sea testigo el viento, que lo presencie el sol
Y se lo cuente a la luna, que nos vieron muy juntos
Amantes incansables, envueltos en pasión
Desarreglando las sábanas
Que le de envidia al universo, de vernos en un amor así,
tan grande y tan sublime.
Y que el tiempo se complazca y nos haga envejecer juntos
Siempre juntos
Y luego en la muerte viviremos,
nuestras almas estarán todavía amándose y en la alcoba, en un verano que no acaba, en un tiempo que no tiene fin.
XVIII
La noche va floreciendo, los ruidos del día ya se apagan
Y otra vez me encuentro solo y te escribo,
Mi mente busca su dueña, tú, mi dueña, mi señora
Piel de ángel que estás tan lejos
Amor ¿Qué estarás haciendo?
Dulce reina. El tiempo es implacable
Y su justicia muy severa.
El camino que no recorrimos juntos,
Perdido está, y en las arenas del olvido
La copa que no bebimos, en amargo cáliz se ha convertido.
Pero la llama del Amor, que juntos encendimos
Gigantesca hoguera es hoy
En la cual estoy perdido
Y no, no me canso de decirte, ¡Te amo!
XIX
Con los ojos cerrados, mi mente vagaba buscándote
Y al no encontrarte me aferré a los recuerdos
Momentos tan gratos, instantes tan dulces.
¡Miseria la mía de no estar contigo!
Tristeza indecible que brota con un gemido
De vacío y soledad, y unas gotas de semen que se van sin prisa
Y de nuevo lloro, otra vez me escondo
Y busco tu recuerdo
Y pido tu perdón, porque no fuiste tú sino el vacío
Quien me dio el placer, frio y desierto,
cual cripta reclamando un muerto.
Me siento incompleto, mutilado, inútil, pues me faltas tú.
XX
Si no fuera porque con tu mirada
Capturaste el brillo de mil lunas
Y con tu cuerpo, la tibieza que calienta el mundo
Si no fuera porque tu canto me arrulló un día
y tu voz me dio ese ánimo para seguir viviendo
Si no fuera por que eres simplemente tú, mi amor
Mi amada.
Si no fuera por creo que me amas
Yo ya no existiría
Y ¿Quién?, ¿Dime quién te amaría?
XXI
Y cuando el tiempo haya pasado
Y tu te acuerdes de mí, o talvez en esos momentos
Quieras tú renegar de mi, te pido venada mía, que recorras estas letras
Y las sientas como yo
Para que te acuerdes que te amo
Y cómo vibro, no solo cuando te escribo y cuando te pienso,
Sino a cada instante en que la vida pasa.
Si así fuera, si quizás yo me enojase
Y te hablara con las tripas,
Sabrás que aún así te amo demasiado.
XXII
Nunca me habría imaginado que así es el amor,
Que se padece lo indecible, si,
Que se sufren mil condenas, si,
Y que aún no he alcanzado ni la punta de ese iceberg, si.
Pero no cambio lo llorado, no cambio lo sufrido
Ni la desesperación que he vivido
Pues ya el trago amargo espero acabe pronto
Llegarás y juntos podremos decirnos,
Talvez todo lo que te estoy escribiendo.
¡Te amo, mil veces te amo!
Te amo en todos los tiempos,
En todos mis versos,
Te amo hasta en una canción
Y así me la pasaría, en la noche y en el día,
Contándole a los cuatro vientos,
te amo con todo mi corazón.
XXIII
Gracias cansado día por estar culminando tu ciclo
Pues así me acerco en el tiempo a la llegada de mi amada
Gracias perezoso sueño por acogerme en tu guarida
Y permitir que me entregue a soñar con ella.
Así podré vivir un día mas para mañana y buscar entre mis cosas
Un recuerdo de mi reina, una foto o una carta, que me hagan revivir.
Que me indiquen que afuera está la vida
Y que en alguna parte te encuentras tú.
XXIV
Si algún instante dudo de ti, mi corazón se oprime
Y mi espíritu se abate, mas es la fe que te tengo
Porque en ti creo ciegamente
Y es por causa del amor que nos une,
Esa fuerza que me da confianza
Y me ayuda en los ratos tristes,
Es por ello que creo en ti.
Así te ofrezco mi amor, te ofrezco mi vida
Para que juntos podamos luchar
Por el camino de nuestra existencia
Cuidemos nuestro amor con el celo del que cree,
Tu fe la has puesto en mi y yo te he entregado mi vida
Volveremos pues así ante esta llama que nos ha purificado
Y cuidaremos que jamás se apague.
XXV
En la brisa que recorre este campo
Quisiera escuchar tu voz
Mas no el eco solitario que llama tu presencia
En la almohada que yace en mi cama
Quisiera que tu sudor repose
pero no las lágrimas que,
en mi llanto he derramado por tu ausencia
En mi abrazo te quisiera estrechar
Y no el vacío que has dejado
El viento acarrea el silencio, el frío se quedó junto a mí
Estoy muy solo pues no te tengo a tí
Comentarios