¿Qúe quedó en la herida?

Cuando te lastimas, se produce a veces una infección purulenta y debes denar y sacar todo ese material que tanto daño le hace a tu organismo, lo mismo estoy haciendo con aquello que una vez fue fuente de inspiración y ahora solo daño y dolor han producido. Al fín me libero de toda esta carga.
LXXVI

Qué locura es andar por cualquier parte sintiéndome feliz, sintiendo tu amor y sintiendo que te amo Veo afuera rostros incrédulos que pensarían talvez que vengo hallando algún tesoro, y bueno, es casi eso mismo, aunque es mucho mejor, pues mi mirada se cruzó con la tuya y mi boca sintió tu beso. ¡Ay que feliz recuerdo tengo de ti!
LXXVII
La más simple acción o el más pequeño momento de la vida, no tendrían valor si no pudiera compartirlo contigo, me he negado la opción de ello porque es con este amor que junto a ti todo se vea mejor. Se vea diferente. Si de amor me he enfermado por ti en tu ausencia De amor me curaré y sanare mis heridas cuando estés ya de vuelta.
LXXVIII
Arroja a un lado tu fría cordura y envuélvete conmigo en mi locura, pues allá la gente dice que los locos son felices por su misma locura Tu me alocas y yo me pierdo en este loco sentimiento, alócate conmigo para que veas al final que es el mundo. Son el resto los locos, que el amor no han comprendido Porque para entenderlo, solo el loco puede hacerlo, y sentirse al fina bien cuerdo.
LXXIX
Soy un río cansado y tú eres el cauce que me da la paz Soy gaviota errante y tú mi isla donde haré mi nido. Tu, la mujer que en mi podrás ver mil y un defectos y me podrá faltar todo, menos amor por ti. Yo, un hombre que busca una virtud y un bien, y junto a ti los encuentro Junto a mi veras que este amor es un portento.
LXXX
Ven dulce sueño, ven amiga noche Llévenme a soñar con ella, que quiero ser feliz de nuevo Cansancio de un día, cansancio del tiempo Con tu mano me puedes transportar a vivir en ese mundo donde mi soledad desaparece y la tristeza la olvido. Esta noche te volveré a soñar amada, y verás que solo esto ha evitado volverme loco en los días pues no has estado a mi lado pero me acuesto sabiendo que otra noche soñare que lo estoy y estarás en mi sueño, dueña de mi mundo y de mi corazón Señora de este amor que a ti lo he dedicado.
LXXXI
Puede faltarme el aire y la sangre derramarse de mis venas Y seguiré sintiendo que estoy vivo pues por ti, por tu amor, me podrá faltar todo, que nada necesitaré mientras tú te encuentres a mi lado
LXXXII
Fue una tarde que tomé tu mano y caminamos juntos, no se bien si en un parque o en alguna calle, pero el cielo es testigo que sin abrir mi boca, sin mover mis labios, te juré amor eterno y vivir por ti toda mi vida He gritado a mil voces que te amo y todo lo que escribo es para repetirlo una y otra vez, Te amo, te amo, te amo Me dirás talvez que de amor no solo se vive, pero yo te digo que sin tu amor, yo me muero.
LXXXIII
Horas negras y angustiosas, horas lentas se escurren en la noche y el segundero como si estuviera ya cansado, disminuye su ritmo y casi se paraliza el tiempo. Yo quiero gritar, quiero hacer algo por conseguir que el pesado tiempo mueva su andar y sea ligero. Quiero verte ya, quiero estar contigo, quiero tomarte en mis brazos y amarte hasta dormirnos de cansancio. Poco, poco falta ya para ese día. ¿Cuánto tarda la gente en vivir y cuánto se demora en morir? No lo se pues no se si estoy vivo o estoy muerto.
LXXIV
Cansado de soñar me diré quizás algún día “¡Qué loco eh!, cómo sentía el amor en esos tiempos.” Y andando continuaré tomado de tu mano mientras me miras y me sonríes y te diré, “Si antes creía que te amaba mucho estaba equivocado” y más adelante ce cerraré en mis brazos y tras un largo beso de diré “Ahora te amo mucho más.”
LXXXV
Piel, piel que bajo la luna reflejas un brillo de vida taciturna, Piel que con el tiempo te recoges y como con vergüenza te marcas con arrugas que recuerdan el paso de los años. Si me pudiera quitar la piel para amarte como cuando nos quitamos la ropa y hacemos el amor, Con mi alma desnuda te amaría, mientras allá abajo está tu piel y la mía, sudando emociones animales y vibrando con un amor de piel a la que se le va la vida, Pero desde arriba juntos estaremos gozosos, aún más de amarnos con el alma, después que la piel tuvo su día.
LXXXVI
No te he dado las gracias por ser como eres vida mía, quiero con unas letras poder expresar esa gratitud que tengo contigo, con Dios, con la vida. Gracias por entregarme tu sonrisa cuando siento que se cae el cielo, y me levantas de los pozos más tristes en que yo me encuentre, y qué decir cuando me hablas y me miras con tu amor y me mimas con paciencia como soportando un niño. Gracias por tus ratos alegres y también los tristes, y ese mal humor que me recuerda un terremoto de vida y pasión, me recuerdas que debo tener mis pies sobre la tierra. Gracias por esas gotitas de amor y esos mares que según tu genio, me entregas. ¡Gracias!
LXXXVII
¿Hasta dónde puede llegar un amor, una pasión, un sueño? Solo sé que no puedo cambiar mi sentir porque quiero seguirte amando y en esta condena que me he impuesto, siento que las fuerzas me faltan, pero por mi amor que refleja su fuerza en mi conciencia, se que al momento en que este muera, yo me habré ido también, y solo quedara de mi para ti, un triste y vago recuerdo de un amor enfermo que obsesionado por amarte, murió en soledad, ahogado por la pena de no sentirte cerca ya más. No se si es tiempo aún para salvar este sentimiento que lo he llegado a valorar por sobre mi vida misma, pero una cosa es cierta, y es que no permaneceré sumergido en una existencia vacía de amor, pues todo lo que tengo y me queda aún te lo sigo dando y seguiré así hasta darte la última gota de este amor del cual su única dueña eres tu. Ahora siento en verdad que he llegado a los límites de ese dolor y obscuridad, que para mi han significado vivir sin ti, y me niego a aceptar que pueda vivir de este modo. Si mi amor significó algo para ti, sabrás comprender mis palabras, pero si no, la vida seguirá igual allá afuera.
LXXXVIII
¿Quién es aquel? Preguntaba la gente. -No se, dicen que perdió la razón pues tuvo un amor que nunca volvió- -Qué pena me dije y avancé para bien al andrajoso guiñapo humano que vagaba por la calle. Al verlo claramente, me horroricé, pues era yo, o lo que de mí quedaba Desperté con un dolor profundo en mi pecho y secando mi sudor dije -¡Qué suerte, fue solo una pesadilla!
LXXXIC
Traté de ahogar de un trago el dolor y la pena que me abrazan, porque tu ausencia me mata y solo conseguí recordar un amargo beso de adiós que me diste al partir. El amor no puede cambiar con un trago que embriaga, y más bien, así he sentido más hondo profundo el dolor de la soledad. ¡Cuánta falta me haces, cuanto te necesito! Amor mío, vuelve pronto que este mal ya no resisto. Mal de amor que me devora y me consume como leño al fuego. Vuelve, vuelve ya tesoro amado.
XC
Si al menos tuviese la duda de que ya no me quieres, o si al menos tuviese la certeza de que ya me has olvidado, sería mas fácil para mi dejar esta ingrata vida, puesto que de amor he muerto ya, y solo queda un cadáver que quiere recordar lo que es ser feliz. Me hallo sepultado en las memorias que llevan tu nombre y solo espero el tiempo que el viento se lleve los restos que quedan.
XCI
Mágico es tu misterio de mujer, tu secreta fuerza que me tiene embrujado. Divino es este amor que la vida me ha entregado para darte toda mi adoración, y solo quiero a cambio el cariño que siempre me ha faltado. Te amo más que el mar a las arenas o que el tiempo a su pasado, pues te llevo dentro como un libro que tiene sus letras grabadas con sangre y fuego.
XCII
Una pequeña llama puede encender de nuevo una hoguera que se extingue y tu presencia será como agua fresca en la fuente que se hallaba seca, pues de fuego es mi pasión y de vida mi entrega a ti. Y la sola razón de ser para que pueda amarte es que existes tú Y me enamoro mas en esta cruda espera, repitiendo tu nombre mientras tiembla mi voz al decir ¡Te amo!
XCIII
Escucha en el silencio el eco de un llanto que no llegó a tus oídos. ¿Cómo es posible sentir así, que el alma de uno se desgarra y la vida se esfuma poco a poco? Solo te pido una caricia y un beso que me despierte de este sueño, un mal sueño en el que tú te vas muy lejos dejándome atrás con los brazos extendidos y en mi boca el sabor del beso que jamás te pude dar.
XCIV
Siento tu ausencia como una herida en el pecho por la cual se me va la vida, y solo el sordo rumor del silencio penetra en mi ser, donde el vacío es el dueño de mi universo. Se quedaron mudas mis palabras de tanto decirte que te amo, y el eco mismo escapó a un universo menos frío y solitario. Ahora solo quedo yo, pues asta mi orgullo me abandonó, huyendo del dolor que tu ausencia me ha provocado.
XCV
No me jacto por decirte que nadie más en esta vida podría amarte como yo lo hago, ni por decirte que a mi amor el destino lo ha puesto a prueba al vivir tanto tiempo tan lejos de ti. Me jacto porque un día al menos talvez tú me amaste y me pudiste sentir y comprenderme. Estoy lejos de ser perfecto y aún te ofrezco mi vida entera como ofrenda al amor que siento por ti. No dejes que muera en esta soledad.
XCVI
Si a la luna y las estrellas les preguntaras si me han visto llorar de tristeza, te dirán que sí, pues aunque esconderme he querido, en las noches, han sido los luceros, esos mudos testigos que a un hombre vieron de amor llorando y gritando tu nombre.
XCVII
¿Quién más que tu? Reina mía, para ser dueña de todo lo que yo soy, y lo que tengo. Eres dueña de mis sueños, anhelos e ilusiones, y mi mundo es tu palacio en el cual tu siervo soy. Reina mía, mujer adorada, que solo una cosa te pido y es que a cambio de una gota de tu amor me dejes amarte como un loco condenado.
XCVIII
Déjame llenarte de besos, colmarte de pasión y llevarte en el tope de mis fuerzas al máximo placer que como humano pueda yo darte, para luego dormir en tus brazos y velar en tu sueño para que al despertar poder lograr que oigas mi susurro en tu oído diciéndote “te amo”
XCIX
El frío que envuelve estos días me recuerda una vez más el sabor amargo de una soledad desesperada y en medio de las ruinas en que crecía un castillo hecho de sueños, quedan unos mudos y pálidos testigos, sábanas chorreadas de anhelante semen que escapó entre mis temblores, sin hallarte una vez más. A mi amor carnal, mi pasión que grita desesperada buscando tu cuerpo, a ese sentimiento más animal que el mismo instinto, esos deseos ya callaron pues el dolor ha sido más fuerte y por miedo me he refugiado en la nada, aferrado a tu retrato y ya sin lágrimas que justifiquen mi desesperación por ti, intento recordar si fui feliz algún día, mas el vacío aparta las ideas y solo resuena el eco de tu nombre, que invade la habitación y perfuma con el fantasma de tu presencia, reviviendo las marchitas flores que mi alma regaba. Porque no puedo amarte presente aquí, no puedo tocar tu cuerpo ni acercarme al fuego que de tu vientre mana, amo tu recuerdo y amo tus letras, amo la voz que distante viene como magia al darme vida cuando inconsciente ya muerto en vida existo como aquella foto que mezquina me obsequiaste, porque después de todo, te amo más cada día.
C
Ni mil estrellas juntas igualarán la luz que tu presencia la da a mi vida y ni el más tibio verano despertaría en mi los deseos y pasiones que por ti mi cuerpo lleva. Si talvez hubiera nacido Poeta, con un millón de versos habría contado la elegía de este sentimiento, porque solo tú has sido la musa que este canto has inspirado. Con mil dragones, espada en mano, me enfrentaré por llegar otra vez a la tibia paz que tu amor me da y a Dios le pediré que bendiga desde ya ese hijo que en tu amor me darás algún día. Más que cien versos, han sido cien ideas que recogen un pequeño gramo del sentir de mi alma, del amor que tengo por ti. Espero que gustes de estas letras que con amor han sido escritas en momentos de dolor y alegría, pensando siempre en ti.

Comentarios

Entradas populares